domingo, 27 de agosto de 2017

Robin Hood en el cine



Uno de los capítulos del libro Mis mentiras favoritas. Edad Media trata sobre la figura de Robin Hood, el más famoso de los ladrones. En él desentrañaba la leyenda que acompaña a este personaje de la realidad histórica que conocemos a través de la documentación. Y como me habéis comentado muchos de vosotros, sorprende conocer lo alejada que es la visión histórica de la legendaria.

Como complemento perfecto para cerrar la visión tergiversada de Robin Hood voy a abordar el tratamiento que el cine ha llevado a cabo durante el siglo XX y XXI. No en vano, hoy día este medio se ha convertido para muchos en la única manera de aproximarse a la historia. Mal asunto, viendo la baja veracidad histórica de las producciones, ¿verdad?


Robin Hood es un personaje al que el cine nunca dejará de lado. Su historia, la de un ladrón bondadoso que lucha contra la injusticia, aborda diversos sentimientos morales inmortales, lo que provoca que la historia siga viva generación tras generación. Ello es evidente si nos fijamos tanto en las diversas versiones del personaje como en el respaldo del público ante tales películas. No en vano, el protagonista siempre tuvo a su lado grandes directores, buenos presupuestos y las estrellas hollywoodienses del momento metiéndose en su piel.

Robin Hood tuvo sus comienzos cinematográficos en el cine mudo realizado en las dos primeras décadas del siglo XX. De entre las cuatro películas que se filmaron en aquella época (Robin Hood and hisMarryMen, de PercyStow, 1908 fue un cortometraje): Robin Hood outlatew, británica, 1912; Robin Hood, norteamericana con Robert Frazer, 1912; In thedays of Robin Hood, 1913; y Robín de los bosques, de Allan Dwan, 1922, esta última es la más meritoria.Y ello se debe, a mi parecer, por ser la primera gran producción cinematográfica de Robin Hood (la más cara de la época: 1,5 millones de dólares) y tener a la estrella Douglas Fairbanks como excelente protagonista. Este genial acróbata realizó todas las escenas de lucha sin dobles, siendo el desenlace final la parte más atractiva para los ojos de un espectador actual.

Aunque la película anterior lanzó a la fama a Fairbanks y puso al personaje en boca de todos, la inmortalidad de Robin Hood en el cine se lograría con Robin de los bosques, de William Keighley y Michael Curtiz (1938).Con el gran Errol Flynn de protagonista y Olivia de Havilland como Lady Marian la película se ha considerado una auténtica obra de arte con el paso de los años.
 
Robin Hood interpretado por Errol Flynn

Esta película tiene la grandeza de sentar las bases con las que conoceremos a Robin Hood a partir de ahora. Un personaje osado, aventurero, mezcla de bribón y galán que maneja por igual la espada que el arco. Y, además, en el transcurso de su historia nos encontraremos con cinco escenas míticas que se repetirán en las películas posteriores sobre el personaje como un mantra. A saber: el encuentro entre Robin y un pobre sajón acusado de matar un venado del Rey, la pelea con Little John sobre el tronco que atraviesa el río, el episodio del fraile, la llegada de Lady Marian al campamento de Sherwood y la pelea final en el castillo de Nottingham.

La película, rodada en blanco y negro y posteriormente coloreada, posee un vestuario gracioso a nuestros ojos actuales, pues más que ladrones del bosque parecen elfos Robin y sus compañeros. No obstante, lo anterior queda empequeñecido por el ritmo trepidante de la cinta, llena de persecuciones y luchas. Estas últimas, con espada, a un ritmo lo suficientemente acorde a nuestra discriminación visual, lo que permite valorarlas en su justa medida (ventajas de las películas clásicas respecto a las modernas con exceso de uso de los efectos creados con ordenador). 

La historia se basa, directamente, en la obra Ivanhoe de Walter Scott, por lo que la lucha de fondo tratará sobre el levantamiento sajón contra el Rey normando Juán I, quien gobierna despóticamente en ausencia de su hermano, Ricardo corazón de León.

Durante las siguientes décadas numerosas versiones cinematográficas se realizaron sobre Robin Hood, teniendo como base imprescindible la realizada por Curtiz. Imposible pararme a enumerar todas, destacaré Bandit of Sherwoodforest, 1946, dirigida por Henry Levin y George Sherman y teniendo como protagonista a Russel Hicks o El hijo de Robin Hood, 1946, con los mismos directores pero protagonizada por el espadachín Cornel Wilde. El rey de los bosques, 1950, de Gordon Douglas y protagonizada por John Dereck, tiene como particularidad que será el hijo de Robin Hood quién se enfrente al malvado Juán I. En La historia de Robin Hood, 1952, de Ken Annakin y con Richard Todd como Robin, veremos una magnífica escena final de lucha contra el sheriff de Nottingham sobre un puente levadizo. Y en El hijo de Robin Hood, 1959, de Vicent Sherman, vemos la aproximación a la leyenda a través de las peripecias de su hijo, que luego descubrimos que es una hija realmente.

Dejando de lado el resto de versiones realizadas en los años 60 y 70, donde la aportación más destacada es una versión animada de Walt Dysney (1972) con un zorro entrañable como protagonista, la siguiente película a recalcar, por su original manera de concebir la historia, es Robin y Marian, dirigida por Richard Lester en 1976 y protagonizada por el gran Sean Connery y Audrey Hepburn. La historia relata la leyenda respecto al punto de vista de dos enamorados que se reencuentran pasados los años. 

Robin Hood interpretado por Sean Connery
Con un comienzo rodado en España (Castillo de Villalonso, Toro, Zamora), ha quedado para la posteridad por contener una de las más bellas declaraciones de amor: “Te amo más que a los niños, más que a los campos que planté con mis manos, más que a la plegaria de la mañana, más que a la paz, más que a la alegría, más que al amor, más que a la vida entera. Te amo más que a Dios”. Igualmente, en el final aparece la leyenda sobre el disparo con arco desde la cama por Robin para indicar el lugar donde enterrarlo.


En 1981 los Monty Python realizaron la imprescindible versión cómica en Los héroes del tiempo. Aunque la película no trata únicamente sobre Robin, sino que el protagonista, un niño llamado Kevin, viajará por el pasado conociendo a personajes tan curiosos como Agamenón, Bonaparte o Robin Hood. Una parodia del personaje como Dios manda la realizará Mel Brooks, en Las locas locas aventuras deRobin Hood, 1993.



Un par de años antes, en 1991, se estrenó la película Robin Hood, príncipe de los ladrones, dirigida por Kevin Reynolds y con Kevin Costner como protagonista. La crítica ha sido muy dura con esta versión, criticando su gratuita espectacularidad sin demasiado sentido, su irregular planteamiento, lo forzado de los personajes (Lady Marian prima de Ricardo, por ejemplo) o la caricaturesca interpretación del sheriff de Nottingham, el cual sustituye al Rey Juan I como malvado protagonista.

Personalmente, la película anterior fue mi primera aproximación a la historia de Robin Hood y, tal vez por ello, no puedo criticarla en exceso. Prefiero ver los puntos positivos, como la inclusión del acompañante musulmán, interpretado correctamente por mi querido Morgan Freeman, como aspecto original y destacado.

Robin Hood interpretado por Kevin Costner

 
En 2010 se estrenó la versión realizada por Ridley Scott e interpretada por Russell Crowe y Cate Blanchett como protagonistas. Este moderno Robin Hood, pretendía destacar por su mayor historicidad respecto a las anteriores versiones realizadas sobre el personaje. Pero ya con la inicial muerte del Rey Ricardo Corazón de León vemos de lo que se trata, de una burda interpretación personal del autor que lo único que realiza es un uso fraudulento de la historia.

Es cierto que Ricardo corazón de León murió de un flechazo sitiando el francés castillo de Châlus-Chabrol, pero ni volvía de las cruzadas ni su muerte fue inminente. Según cuentan las crónicas no le disparó un cocinero, sino un niño, al cual, por cierto, el Rey inglés le perdonó la vida mientras desfallecía en su tienda.

Lo anterior es un simple ejemplo de la tergiversación histórica que el director hará gala durante toda la película. Y este aspecto, presente en muchas otras versiones, es ahora criticable porque se pretendió vender este producto como la mejor aproximación histórica al personaje.

La película gira en torno a una invasión francesa de Inglaterra, algo que no llegó ni a planearse. Suficiente tenía el monarca galo con quitarse la presencia inglesa del continente. Y si eso no fuera poco se incluye en el film la famosa Carta Magna, sancionada por el rey Juan I en Londres el 15 de junio de 1215. Si Ricardo murió en 1199 las cuentas no me salen. Parece más bien que el director pensó acertado conectar en su película estos dos acontecimientosa los que separan 16 años. ¿Qué son 16 años cuando nos remontamos 800 años? Algo despreciable, supongo que pensaría Scott.

Por otro lado, la película sigue conteniendo las clásicas escenas, aunque modernizadas. Robin y Little John ya no luchan sobre un tronco, pero siguen luchando antes de hacerse inseparables; Fray Tuck sigue teniendo su destacado papel; ahora Robin es plebeyo (un acierto histórico), aunque no tiene problema en asumir el papel del señor de Locksley, lo que puede ser interpretado como un guiño a versiones anteriores o la machacona insistencia en un error histórico muy común; el sheriff de Nottingham aparece caricaturizado y deja de ser el oponente clásico de Robin, volviendo como protagonistas del lado malvado el Rey Juan I y el traidor inglés, interpretado magistralmente por Mark Strong; la llegada al campamento de Sherwood la realiza Robin en vez de Lady Marian; y la lucha final trasciende la polémica sobre el trono inglés (“solucionada” con la Carta Magna) para dirimir un rechazo de invasión francesa tan irreal (parecía el desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial) como inconsistente.

Robin Hood interpretado por Russell Crowe

No obstante, no quiero ser demasiado incisivo con Ridley Scott, pues es un director al que admiro y me hizo pasar muy buenos ratos delante de una pantalla. Por ello, a pesar de la crítica histórica, debo reconocer que la película es un buen entretenimiento para todo aquel que busque un film de aventuras, la verdadera esencia de las películas de Robin Hood. Y el final, retirándose como forajido a Sherwood y dando a entender que ese era el inicio de la leyenda resulta un final muy bien hilvanado, teniendo en cuenta que Robin será perseguido por el delito de suplantar a un lord. Una versión, al fin y al cabo, original, que da una vuelta de tuerca más al personaje.

Para Saber más:
Robin Hood en el cine. En la red: http://www.diariodecine.es/nrcineclasico8.html
Valdés Miyares, J.: Las baladas de Robin Hood. Akal, 2009.
Revistas CLÍO Nº 103 y La Aventura de la Historia Nº138 con interesantes reportajes monográficos sobre la figura de Robin Hood.

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