domingo, 17 de mayo de 2015

NO PUEDO SACARME LAS LENTILLAS!!!!!



Uno de los temores más difundidos en el mundo de la contactología, por parte de los pacientes, es la posibilidad de no poder sacarse las lentillas del ojo. Existe un miedo irracional a que se produzca esta situación, cuando, en verdad, tal circunstancia es anecdótica y generalmente inocua para nuestro organismo.

No obstante, ya que existen situaciones complicadas donde la lentilla no sale de ningún modo, o eso parece, voy a daros los pasos que debéis seguir para sacárosla fácilmente.

Muchas personas noveles en el uso de las lentes de contacto o expertos que llegan por la noche algo “perjudicados” (todos sabemos a lo que me refiero) son los candidatos perfectos a sufrir una crisis de este tipo.

Lo peor es su sobrealimentación. No podemos quitarnos las lentillas. Nos ponemos nerviosos. Seguimos sin poder quitárnoslas. Nos entra el miedo irracional. Nos ponemos el ojo colorado como un tomate y seguimos con ellas puestas. Entramos en estado de pánico. Y así sucesivamente aumentamos nuestra incapacidad.



Por tanto, si tienes una lentilla que no puedes quitarte, sigue estos sencillos pasos que te doy a continuación.


NOTA: Estos consejos son válidos para lentillas blandas.

PASO 1. Tranquilízate.

Lo primero que debes pensar es en lo siguiente: “Todas las lentillas se pueden quitar del ojo”. Ya lo hiciste en otras ocasiones y lo podrás volver a hacer. Si ahora no puedes, mucha culpa la tiene el nerviosismo. Por tanto, respira hondo y cálmate.

PASO 2. ¿Tienes las lentillas dentro del ojo?

Puede resultar una obviedad, ¿verdad? Pues te sorprendería saber que en muchos casos, al pellizcar la lente de contacto para sacarla, se cae sin enterarnos. Nosotros seguimos pellizcando e insistiendo, aunque en esta ocasión lo hacemos sobre el ojo directamente. La consecuencia es que lo dejamos inyectado en sangre y con una sensación incómoda de sequedad y picazón.

Por tanto, ponte frente al espejo, bájate el párpado inferior y mírate el ojo. ¿Ves una línea alrededor del iris, la zona coloreada del ojo?

En caso afirmativo tienes la lentilla colocada en su sitio. Pasa al Paso 3.

En caso negativo no pienses que hemos terminado. Pasa al paso 4.

PASO 3. Vamos a quitar esa lentilla rebelde

En la mayoría de los casos, las lentillas que no salen con facilidad lo hacen por haberse quedado pegadas al ojo. Esto suele ocurrir cuando abusamos en las horas de uso y/o hemos estado en ambientes muy cargados.

Por tanto, antes de sacarlas debemos humedecerlas un poco. Lo ideal sería utilizar una lágrima humectante pero, como no la tendrás a mano, deberás echarte unas gotas de la “solución única” que usas para limpiarlas y conservarlas. No es lo más ideal, debido a los conservantes del líquido y a la rotura del PH lagrimal, pero en este caso es nuestra mejor opción, ¿verdad? Realiza una nota mental y pásate por la óptica para comprar lágrimas artificiales en monodosis. El hombre es el único animal que cae dos veces sobre la misma piedra y esta situación se volverá a repetir.

ATENCIÓN: Nunca puedes humedecerte el ojo con agua o con líquidos más fuertes, tales como peróxidos (los que tienen el tapón rojo). Si no tienes lágrima artificial ni líquido de solución única te tocó ir a la farmacia de guardia, porque seguro que es mala hora para visitar la óptica, ¿verdad?

Con los ojos más hidratados, toca la lentilla con el dedo índice. Notarás que ya no está tan pegada como antes. Ahora ya puedes sacarla como siempre, con el ligero pellizco. Si no sabes como hacerlo te recomiendo ver el video de este post anterior.

Si aún está demasiado pegada y no puedes pellizcarla existe una forma menos ortodoxa, aunque igual de eficaz, para sacarlas del ojo. Arrastra la lentilla hasta la parte inferior del ojo todo lo que puedas. Tras varias veces terminará arrugándose y la podrás coger con facilidad.

Este último método es muy agresivo para la lentilla, por lo que no te lo recomiendo para el día a día. Por tanto, sólo utilizar en caso de emergencia.

PASO 4. ¿Dónde está la lentilla?

Si no tienes la lentilla colocada en su sitio puede ser por dos motivos: está descolocada dentro del ojo o está fuera del ojo.

Por raro que te parezca, es más grave tenerla fuera que dentro. Una lentilla que cae al lavabo y tiene contacto con el agua es obligatorio tirarla a la basura. Si ha estado en el suelo, yo haría lo mismo. Los líquidos de limpieza de lentillas no actúan contra todo tipo de gérmenes, por lo no debemos fiarnos que limpien la suciedad que tienen nuestros suelos.

En caso de tenerla dentro del ojo aún puede ser que podamos recuperarla para su uso óptimo. Por tanto, esa es una buena noticia para nosotros y nuestro bolsillo.

Lo primero que debemos hacer es mirar nuestro ojo concienzudamente. Las lentillas tienen la mala costumbre de arrugarse al descolocarse, formándose en el peor de los casos unas pequeñas bolas. Éstas suelen anidar en la zona interior de los párpados. Por tanto, ese debe ser nuestro objetivo de búsqueda.

Si se encuentra en el párpado inferior es muy fácil sacarla. Tan solo arrastremos con el dedo índice hacia un extremo del ojo (preferentemente la carúncula, esa zona del lagrimal junto a la nariz) o demos un masaje por el exterior del párpado en esa misma dirección.

Si se encuentra en la zona interior del párpado superior será más difícil encontrarla a simple vista. En este caso, si sospechamos que puede estar ahí, cerremos el ojo y demos ligeros masajes al párpado, siempre en dirección hacia abajo. De esta forma lograremos moverla un poco y llevarla hacia el centro de nuestro ojo. Desde allí será fácil sacarla empujándola hacia un extremo del ojo.

Si no la encontramos en el suelo ni logramos localizarla dentro del ojo tampoco debemos preocuparnos en exceso. Puede que no hayamos buscado bien la lentilla. Ésta estará escondida en algún lugar de nuestro baño o en el pliegue de alguno de nuestros párpados. En ningún caso de los dos nos pasará nada.

Las lentillas pueden permanecer arrugadas en la parte interna de nuestros párpados sin que nos hagan daño alguno. La conjuntiva es mucho más resistente y menos sensible que nuestra córnea, por lo que la lentilla no podrá dañarla.

Al igual que no puedes dormirte con las lentillas puestas, pues impides la correcta captación de oxígeno por la córnea (con el daño consecuente que le produces), puedes perfectamente acostarte con la lentilla arrugada y alojada en el interior de tu párpado superior. Al día siguiente, ya más relajados, podemos volver a intentar sacárnosla. Y si no podemos, siempre tendremos la opción de ir a una óptica y pedir la ayuda de un profesional.

Si la lentilla aparece en el suelo del baño o en el lavabo al día siguiente no pienses en recuperarla. Deséchala y despídete de ella. Ya cumplió su función.

Por último, aquí tienes un pequeño gráfico que resume los pasos anteriores:


                            NO PUEDO QUITARME LAS LENTILLAS 

                                                 TRANQUILÍZATE
                                                        RELÁJATE
        VAMOS A HACER LO DE TODOS LOS DÍAS: QUITARNOS LAS L.C.
            ¿TIENES LAS LENTILLAS DENTRO DEL OJO? MÍRATE BIEN


SÍ, LAS TENGO COLOCADAS
NO ESTÁN COLOCADAS
HUMEDECE EL OJO CON LÁGRIMA ARTIFICIAL
BÚSCALAS

ESTÁN FUERA DEL OJO
Ó
ESTÁN DENTRO DEL OJO

PELLIZCA LA LC COMO SIEMPRE
Ó
ARRASTRA LA LC HACIA ABAJO HASTA SACARLA

SI ESTABAN FUERA TÍRALAS A  LA BASURA

SI ESTABAN DENTRO SÁCALAS CON UN SUAVE MASAJE EN EL PÁRPADO

     

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